Alguien dijo alguna vez que lo realmente importante no es lo que sabes, ni la gente a la que conoces; sino el interés que generas en que quieran saber más de ti y lo que haces.

Las relaciones interpersonales son de suma importancia en nuestra vida y, en el mundo empresarial, no podría ser distinto. El networking se postula hoy en día como la herramienta ideal para crear relaciones personales y profesionales.

¿Pero qué significa exactamente este término?

Del inglés, network, esta palabra hace referencia a su homónima española, red. Este concepto engloba, por medio de su extensión, networking, al grupo de personas que, por medio del intercambio de ideas, pareceres y medios, crean alianzas y conexiones con el mundo de los negocios como background.

Y entonces, ¿por qué no es solo importante, sino necesario desarrollarlo en nuestro día a día?

Principalmente, y como hemos dicho, no solo para ampliar nuestra red de contactos, sino, sobre todo, para generar y acceder a oportunidades laborales. La marca personal, el sello que nos diferencia a nivel personal y profesional, es el primer paso para hacer un buen networking.

Con esta herramienta no solo podremos conocer a personas afines a nuestros intereses que nos hagan ampliar nuestro campo de visión y enriquecernos personal y profesionalmente, sino que tendremos una mayor posibilidad de solventar nuestras preguntas de forma rápida y eficaz por medio de expertos en la materia.

Además, nos veremos complementados con medios y herramientas que nos ayudarán a desplegar todo el potencial de nuestro modelo de negocio. Y, lo más importante, crearemos una red de contactos, que con la debida retroalimentación y atención, podremos considerar duradera en un mundo en constante movimiento como es el de los negocios. No creemos relaciones exclusivas de trabajo, pensemos en la grandeza de la palabra hermandad.

«Si quieres ir rápido ve solo. Si quieres ir lejos, ve acompañado»

-Proverbio Africano

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¿cómo puede un empresario sacar todo el partido al Networking?

Fácil. Lo primero que se debe hacer es marcar un objetivo claro de cara a la sesión a la que vayamos a asistir y focalizar con quién nos gustaría hablar y de qué modo. Sin cerrarnos puertas, pues nunca sabemos lo que alguien puede aportar a nuestra forma de ver las cosas.

Una vez nos encontremos en el lugar de reunión debemos tratar de hablar con personas que no conozcamos ya. El objetivo es ampliar nuestra red, sin perder de vista que la cantidad es importante; aunque la calidad marca la diferencia.

Algo crucial es pedir referencias y ofrecerlas. Ayudar a tus contactos y tus nuevas relaciones favorecerá que la confianza en ti como profesional aumente.

Intercambiar datos con aquellos que te susciten mayor confianza y tratar de mantener una conexión continuada con ellos será fundamental de cara a futuros acuerdos.

Asimismo, propiciar venideras reuniones en ambientes distendidos podría estrechar los lazos que generamos con nuestros contactos. Hablar de temas más personales favorece una unión que enriquece más allá de lo profesional y que, sin duda, puede servir como aliciente para ello.

Pero, no te limites a lo presencial. Vivimos en un mundo globalizado y los perfiles profesionales pueden servir como botón de muestra para tener más información de futuros colaboradores. Mover tus redes sociales y mantenerlas al día es fundamental para dar una buena imagen de ti como profesional.

LinkedIN es una red perfecta para ello y una comunidad que cada día suma más adeptos.

Para destacar en esta sociedad online deberás tener un perfil completo y bien detallado, pero sin ‘venderte’. Expresa lo que sabes hacer y trata de suscitar interés con ello. Además, deberás interactuar de forma constante y ser siempre agradecido.

Y siguiendo con el Networking, ¿qué es lo que nunca debes olvidar cuando asistes a una reunión como esta?

Lleva información sobre tu empresa: trípticos, dossiers, tarjetas de visita. Intenta aprovechar el intercambio para llegar al otro y transmitirle tu pasión por lo que haces.

Prepara un elevator pitch, una presentación breve que enganche e impresione a tus interlocutores. Define tu proyecto, al público al que se dirige y el problema que solventa; tratando de responder hacia dónde quieres llevar tu idea y los medios que necesitas para ello.

Deja claro lo que te diferencia y explica los pilares en los que se basa tu modelo de negocio y porqué es rentable.

Pero, sobre todo, cuida tu forma de interactuar. Trata de ser correcto y educado y evita aturullar a tu interlocutor. Déjale hablar, la escucha activa, junto con la buena oratoria, serán los elementos que marcarán tu éxito en este tipo de encuentros profesionales.

Llegados a este punto es necesario hablar de lo que debes evitar.

Ser el centro de atención o sacar a la palestra temas comprometidos pueden jugar en tu contra, así como usar el engaño o las medias verdades para impresionar a los demás.

Tampoco debes dejarte llevar por la prisa. Las reuniones de networking sirven para forjar una unión que se alimente en futuras y mantenidas charlas y eventos. Hacer un trato con una persona que acabas de conocer o forzarle a conectar no es la mejor idea si quieres ampliar tu red.

Recuerda, que como dijo Henry Ford, “llegar juntos es el principio, mantenerse juntos el progreso y trabajar juntos el éxito”.