La oratoria, capacidad de comunicar con destreza y conectar con el público, toma especial interés en el mundo empresarial como arma para transmitir nuestro modelo de negocio y crear relaciones profesionales.

Recordemos que el networking hace referencia al grupo de personas que, por medio del intercambio de ideas, pareceres y medios, crean alianzas y conexiones con el mundo de los negocios como background.

Pues bien, cuando asistimos a este tipo de reuniones, debemos tener dos focos principales de atención. Transmitir nuestra idea de negocio, de forma atractiva y veraz para generar el interés del público, e interaccionar con los asistentes, aprovechando nuestros puntos en común, para establecer relación.

Así, los comunicadores nos convertimos en promotores o vendedores de una idea, que defendemos y atesoramos, y a través de la que buscamos conectar con los demás. No se trata de imponer nuestras convicciones, sino de contagiar nuestro entusiasmo sobre algo para hacer reflexionar a nuestro público, emocionarlo o instruirlo.

No obstante, tener una buena estrategia comunicativa, no nos servirá si no dedicamos el tiempo necesario a escuchar a las personas a las que nos dirigimos. La escucha activa, habilidad para atender al emisor y comprender su mensaje, gana muchísima importancia en reuniones de este tipo porque nos ayuda a enfocarnos en lo que el otro desea, necesita o busca.

Por eso es muy recomendable que conozcamos con antelación a las personas a las que nos dirigiremos. Podemos, así, revisar sus perfiles online para tener información que nos sirva de apoyo o punto de unión en una charla previa. La comunidad profesional LinkedIN es uno de los primeros sitios que debemos visitar para conocer los intereses y experiencias profesionales de nuestros potenciales colaboradores. Desde ahí, también podremos visitar sus sitios web y empaparnos de su estrategia de marketing y modelo de negocio.

Del mismo modo, tratar de conectar con ellos antes de la reunión podría ayudarnos a estrechar lazos y preparar terreno para el encuentro físico que tendrá lugar con el networking. Por otro lado, también nos servirá para ampliar nuestra red de contactos y nuestro conocimiento sobre un sector que nos podría aportar lo necesario para sacar partido a nuestra idea.

Asimismo, hablar con los invitados antes de hacer nuestra exposición es igual o incluso más importante que el contacto online. De este modo, podremos rebajar nuestra tensión por medio de una charla distendida y conocer sus intereses principales para tratar de enfocar nuestra exposición con el fin de hacer sinergia. Además, el contacto nos servirá para conocer la predisposición del auditorio con respecto a lo que vamos a contarle.

Las reuniones de networking son solo el inicio de una posible colaboración o relación más estrecha. Para sacar un buen partido de ellas es interesante aprovechar los medios de comunicación para acordar citas distendidas en las que podamos conocer mejor a la otra persona y llegar a un acuerdo favorecedor para ambas partes.

El elevator pitch

Como hemos comentado, la oratoria sirve para conectar con el otro. La mejor manera de sacar partido de ella en el networking, y conseguir nuestro objetivo, es mediante el elevator pitch. Se trata de una descripción breve de nuestro modelo de negocio que los oyentes puedan comprender en un corto periodo de tiempo.

Realmente no hay una estructura fija para realizar esta exposición de nuestra idea, pero sí una serie de claves que nos ayudarán a generar interés.

Lo principal es tener clara nuestra idea y contagiar la pasión que sentimos por ella a nuestro auditorio. De este modo, la atracción que generamos y la posibilidad de ser escuchados aumentarán. Contar una historia personal que complemente nuestro proyecto convertirá nuestro discurso en algo memorable.

No obstante, no debemos encerrarnos en nuestra idea inicial porque es posible que debamos realizar cambios. Adaptarnos a las demandas de nuestro público denota interés en resolver sus inquietudes.

Preparar con antelación nuestra exposición y preparar un buen inicio será fundamental para sacar partido a nuestra intervención. Los quince primeros segundos serán cruciales para enganchar al público y aumentar su interés. Del mismo modo, y aunque hayamos previsto lo que queremos decir, debemos huir de los discursos encorsetados que se transfieran a nuestra forma de comunicar. Un lenguaje verbal directo y claro acompañado de un movimiento corporal consciente permitirán que la idea fluya con naturalidad.

Debemos ser concisos y centrar nuestra exposición sin desviarnos. Tendremos un tiempo límite para hacer llegar nuestra idea. Si lo desaprovechamos, solo conseguiremos que nuestra intervención sea olvidada y pierda su potencial real.

Presentar solución a los problemas será parte fundamental del elevator pitch pero explicar cómo vas a llevarlo a cabo y en qué fase te encuentras es incluso más importante. Los oyentes no quieren escuchar lo fantástica que es tu idea, sino si de verdad eres capaz de ponerla en marcha y con qué recursos. Esto podrá darles una idea de lo que pueden aportar para ayudarte a hacerla realidad.

Busca explotar lo que te diferencia con respecto a tus competidores y pon en valor al equipo que te acompaña para hacer tu propuesta más atractiva.

Por último, debes terminar agradeciendo al público su asistencia e invitándole a dar el siguiente paso. Facilita tu información de contacto e invítalos a dirigirse a ti para resolver sus dudas o seguir conversando sobre tu idea y la posibilidad de colaboración.

Cada profesional tiene su forma personal de transmitir su idea. Tener en cuenta a nuestro público, mostrar confianza y agradecimiento nos ayudarán a aprovechar el networking y sacarle partido en posteriores encuentros.