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Hay tiendas online que son la envidia de sus respectivos sectores.

No se sabe el porqué, pero vender… venden, ¡y mucho!  Y descubrir el secreto de su eterna vigencia y permanente éxito es el objetivo del 99,99% de los negocios online restantes.

No sabemos si en este post vamos a dar con la clave de por qué tu tienda online no vende, hay bastantes causas, pero vamos a abordar los principales problemas que impiden que se produzca una fluidez en los pedidos.

No estaría de más que tuvieras en buena cuenta los factores que aquí tratemos para observar con detenimiento si responden a alguna deficiencia y darles solución lo antes posible.

Quién sabe, tal vez descubramos el quid de la cuestión en tu caso. Pero si esto no sucede, analizar con lupa e integrar mejoras nunca es un error; no por mucho trigo,… ya sabes. Y cuando todo va mal, cualquier avance puede ser una medida que te salve de la quiebra.

Vamos allá.

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# Causa nº 1:  La plataforma está instalada en un mal servidor o este tener una mala configuración

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Una tienda online puede llegar a necesitar una gran capacidad en disco, y requerir también una respuesta del servidor muy alta, tanto es así que hay hostings específicos para instalar en ellos tiendas online.

Si ese aspecto no se tiene en cuenta es muy probable que los potenciales clientes no estén obteniendo la usabilidad necesaria y se arrepientan o que ni siquiera puedan entrar, por ejemplo, por una excesiva lentitud en la carga del sitio.

¿Cómo saber si esa puede ser la causa?

Consulta las prestaciones de tu servidor y compáralas con las exigencias del software de e-commerce que utilizas. Si no hay una buena relación entre ambas, deberás poner solución para poder tener esa necesidad bien cubierta.  Porque igual no es el motivo actual, pero sí una dificultad que tarde o temprano te impedirá vender.

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# Causa nº 2:  No llega tráfico al sitio.

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Sin espectadores no hay función, y sin clientes no hay tienda que se sostenga.

Cierto es que internet te facilita una descomunal puerta de entrada de clientes, pero de ahí a empujarles a tu tienda online hay bastante trecho.

Responde con sinceridad a estas preguntas:

¿Te estás haciendo ver?

¿Tiene tu tienda online la suficiente publicidad?

¿Tiene visibilidad en internet, más allá de encontrarla al teclear su URL directamente?

¿Qué ocurre cuando buscas en Google tu sector y el principal producto que vendes, aquello en lo que destacas?

Cuando obtienes resultados, ¿ves tu negocio listado allí? 

Nadie (insisto, nadie) va a encontrar algo perdido entre la inmensidad de internet.

Empieza por ser muy activo/a en redes sociales; genera suficientes reclamos atrayentes para que los usuarios aterricen en tu tienda online (landing pages, anuncios de pago en redes, etc.).  

Importantísimo: trabaja el SEO

No se trata de hacer grandes inversiones sino de dominar algunos pasos básicos para ponerla en circulación y dejar que poco a poco vaya dejándose llevar por la inercia.

Y sí, un poco de SEO de pago puede hacerte dar el salto.  Para muchos negocios online es una inversión necesaria que les permite subsistir.

Haz también algo de labor de promoción offline.

Cualquier ocasión es propicia para entregar una tarjeta o hablar sobre lo que haces y a qué te dedicas.  No supondrá un porcentaje muy alto de visitas pero ya sabes que la suma cuenta.

No trabajes un día y descanses tres. Es un trabajo metódico y continuo, y el fruto de conjugar muchos factores. No te funcionará solo una táctica, sino una estrategia global.

Insistir e insistir, esa es la clave. Al final te encontrarán. Seguro.

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# Causa nº 3:  No se cierran las ventas

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La tienda funciona como un reloj suizo y su stock es envidiable. Llega tráfico suficiente pero nadie llena el carrito o llega a completar el proceso de compra.

 Aquí puede ser que ocurran varios errores, juntos o por separado:

 – Las fichas de los productos son (muy) mejorables: imágenes, copy en las descripciones, artículos complementarios.

– No hay suficientes botones de compra, no están visibles o no se muestran como un buen gancho.

– El proceso de registro para la compra es complejo: el alta como cliente es tediosa y complicada, se piden muchos datos innecesarios etc.

– No hay ofertas o promociones de bienvenida o suficientes elementos de atracción para que prefieran comprar allí a hacerlo en otra tienda.

– No hay instalado un protocolo de seguridad que garantice la protección en los pagos.

– No existe un servicio de atención al cliente ágil y resolutivo, como un chat online, por ejemplo.

– Los precios son muy elevados

– Los precios son sospechosamente bajos (algo que puede causar rechazo por pensar que se trata de artículos basados en copias o falsificaciones).

– La distribución del sitio es complicada y poco intuitiva, pensada solo para personas muy experimentadas.

 Un mapa de calor puede darte buenas pistas de cómo se comportan los usuarios y descifrar el enigma de por qué nadie llegar al final del proceso de compra o destapar el motivo por el que ni siquiera se inicia. 

Si los carritos se llenan pero no se alcanza el proceso de pago, revisa tu TPV instalado porque es muy probable que el origen esté allí. 

Tampoco estaría de más que configuraras tu e-commerce para que, en caso de carritos fallidos, contactara con el potencial cliente para animarle a completar el proceso o a consultarle el motivo por el cual no se ha decidido y así identificar el problema de forma más clara.

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# Causa nº 4:  Incoherencia entre los objetivos personales y la realidad

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Te doy la razón en que una tienda online no es gratis y que después de una (a veces importante) inversión, el alivio llega cuando se empieza a recuperar algo de dinero.

Pero hay que contar que en determinados plazos de su lanzamiento tendrás que aceptar que tu tienda exista pero que, a la vez, no exista. Y me explico…

Lanzar una e-commerce puede hacerse relativamente rápido, siempre y cuando se trate de un sitio MUY básico y con apenas stock, pero algo bien distinto es esperar que facture desde el primer día.

Las quejas por falta de ventas provienen, muchas veces, de personas que todavía no pueden tener resultados en sus tiendas online porque estas se encuentran en una fase necesaria e inevitable de indexación y de posicionamiento.

Y es que internet es algo muy distinto a un local con un buen escaparate situado en una calle céntrica y concurrida, donde el primero en pasar por allí es candidato a convertirse en cliente.

Ese plazo de visibilidad puede llegar a ser desesperante, porque NADIE sabe que existes y, encima,  quien te ve no te conoce lo suficiente como para confiar en ti. Es duro, sí.

Por este motivo hay que dar SIEMPRE unos tiempos razonables.

Hay quien dice, incluso,  que dos años sin apenas ventas es un plazo todavía aceptable, y suena lógico, dada la feroz competencia y los plazos que el propio Google marca para brindar un mínimo de presencia.

Si todo lo demás lo estás haciendo correctamente, tal vez te toque esperar a que la maquinaria se ponga en marcha y no escatimar en medios de promoción. Repito, no todo el trabajo de visibilidad ha de ser de pago.

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# Causa nº 5:  No te gusta vender, pero nada. Y de marketing…ni hablamos. 

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Parece absurdo pensar en iniciar una tienda, sea del tipo que sea y en el medio que sea, sin vocación de atención al cliente y sin saber cómo funciona el proceso de la venta, la manera de hacer un producto atractivo, cómo aprovechar los ciclos y ser un buen estratega comercial.

Pero en este tiempo de precariedad laboral, una tienda online puede suponer una oportunidad de autoempleo más que interesante. Así que muchas personas se lanzan sin ver venir el batacazo.

Necesitas dominar el sector, saber cuándo y cómo lanzar promociones, cuidar tu escaparate, cerrar a veces ventas de forma manual y “trabajar” un poco tus dotes de buen vendedor para encandilar a tu cliente potencial.

Así que sí, debe gustarte vender, y también deberás amar el producto que vendes, porque si no eres el primer convencido NO podrás resultar convincente a otras personas.

Y aunque creas que podrás suplirlo con buenos precios y un servicio de entrega eficiente, tu falta de implicación se notará; es un activo que se hará palpable de una u otra forma.

Tu “negatividad” y tu pasividad impregnarán la tienda, y tu falta de pericia y entusiasmo quedará patente en cada oportunidad que tengas de conectar de forma directa con tus usuarios. Aunque puedas atraer a posibles compradores,  no serás capaz de enamorarles con tu propuesta de valor, sencillamente porque no existirá.   

¿Hemos dado con la clave de tu falta de ventas? Espero que sí, y si lo puedes solucionar me gustaría que nos lo contaras.

Por otro lado, siéntete libre de comentarnos algún otro “síntoma” que adviertas y que no hayamos tratado, y te ayudaremos a subsanarlo.

Y recuerda, si necesitas un experto en e-commerces confía en nosotros y te acercaremos a profesionales que te evitarán pasar por todos los problemas que hoy hemos visto.

Que tengas un feliz día.

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