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¿Una nueva palabra en el universo del trabajo por cuenta propia? En realidad, sí y no.

Es un anglicismo relativamente reciente pero que se ha instalado con fuerza en nuestro vocabulario de negocios y de emprendimiento.

Quien es más conocido como creador del coworking es Brad Neuberg, allá por la década del 2000, pero este joven empresario lo que hizo (y lo hizo muy bien) fue impulsar la idea primigenia de Bernie DeKoven, un joven apasionado del desarrollo de videojuegos, multidisciplinar y, por lo que se aprecia,  entusiasta del trabajo colaborativo como fuente de inspiración individual y de estímulo colectivo.

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Qué es el coworking y de qué manera puede ayudarte en tu carrera profesional

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Coworking puede traducirse como “cotrabajo”, o trabajo colaborativo. En español podemos denominarlo así, pero también es fácil referirse a él como trabajo compartido.

El coworking no es otra cosa que trabajar con otros; favorecer espacios de trabajo donde diferentes personas, unidades de trabajo de diferentes ocupaciones y/o sectores, comparten un espacio común en el que desarrollan su labor profesional o de estudio.

Imagina que cada mañana acudes a trabajar pero que, en lugar de tener a compañeros de trabajo de tu misma empresa, te sientas al lado de nuevos amigos, potenciales socios y colaboradores de tu negocio.

Imagina que esas personas tienen habilidades, conocimientos y redes de contactos que pueden nutrir tu actividad de forma muy beneficiosa, de igual modo que tú puedes aportar a dicha comunidad suficientes recursos como para crear nuevas oportunidades profesionales, además de personales.

Eso es el coworking.

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¿Dónde y cómo se desarrolla el coworking?

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En un amplio centro de trabajo con diversidad de pequeños espacios unipersonales donde cada miembro realiza su actividad sin interferir al resto pero compartiendo el objetivo común de crear nuevas oportunidades de trabajo entre sí y de generar un flujo de conocimiento constante.

Si eres un profesional de servicios, un desarrollador de páginas web por ejemplo, el coworking puede ser para ti la ocasión perfecta para conseguir nuevos clientes, entre tus propios compañeros, y fomentar la sinergia (unión de conocimientos, herramientas y recursos de trabajo); pero también puede ayudarte a aumentar tu motivación, concentración y productividad, elementos indispensables a la hora de afrontar en solitario cualquier tipo de actividad profesional.

Prácticamente en cualquier capital de provincia española podemos encontrar centros de trabajo colaborativo. El pasado año se contabilizaron más de 900 espacios dedicados al coworking en nuestro país, por lo que las posibilidades de encontrar uno que encaje con tus expectativas son elevadas.

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Ventajas del coworking

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Las ventajas son variadas y las hemos ido viendo hasta ahora, pero las extendemos a continuación:

⇒ Menor coste de inversión en un espacio de trabajo profesional, muchísimo menor que el necesario para una oficina propia.

⇒ Posibilidad de adaptar el lugar de trabajo a tus necesidades.

Podrás compartir espacio físico con otros usuarios o, en función de tu actividad, reservar una oficina privada, pero con la ventaja de un gasto menor. Además de esto, dispondrás de una sala de reuniones para casos puntuales en los que requieras de un lugar donde encontrarte con tus propios socios o colaboradores.

⇒ Nuevas oportunidades de negocio, al proporcionarte un mayor número de contactos.

⇒ Flexibilidad.

Suelen ser centros abiertos en tramos horarios muy amplios, lo que te permitirá adaptar tu centro de operaciones profesional sin mayores complicaciones. Si, por ejemplo, eres comercial y te pasas el día visitando clientes, podrás dedicar la última hora del día a realizar llamadas, organizar tu agenda o imprimir tus informes de forma cómoda y sin interrupciones.

⇒  No hay distracciones innecesarias.

Trabajar desde casa puede ser muy cómodo al principio, pero también te puede distraer con facilidad. La consola de videojuegos, la televisión, la nevera o las diferentes tareas domésticas pueden ser elementos disuasorios de la concentración y la productividad.

⇒ Das una imagen más profesional.

Si en tu tarjeta de visita figura la dirección de una oficina situada en el centro de la ciudad proyectas una mejor imagen y generas mayor confianza.

Por otro lado, es mucho mejor que en tus conversaciones telefónicas o por Skype se oiga un ruido de fondo de oficina que el ladrido de un perro o el timbre de la puerta, algo más probable que ocurra si tienes tu “campamento base” en el salón de tu casa.

⇒ Te obligas a trabajar.

Estar en casa te puede volver más cómodo y llevarte a posponer con mayor facilidad tareas pendientes. Saber que cruzarte de brazos no es una opción si tienes al lado a otras personas, que tienes un horario que cumplir sí o sí, puede hacer que tu productividad aumente y, por consiguiente, que tus resultados mejoren.

⇒ Estableces más y mejores relaciones.

Los espacios de coworking fomentan que personas con intereses comunes conecten y establezcan flujos de trabajo cooperativos. Pero también trabajan (algunos) para generar espacios de trabajo en común entre sectores, en apariencia, dispares pero que pueden aportarse mucho entre sí.  Están al tanto de avances e innovaciones y mantienen debidamente informados a la comunidad, facilitándoles que se actualicen y se sitúen en el primer plano en lo que a competitividad se refiere.

Además de esto, muchos centros de coworking organizan eventos de networking o participan como socios de este tipo de reuniones e impulsan nuevas redes de negocio, facilitan oportunidades de inversión y favorecen la participación en nuevos proyectos.

⇒ Recibes un extra de motivación.

Trabajar con mentes creativas, al lado de nuevas ideas y conocimientos, logra que tu estímulo para mantenerte en activo aumente. Muchas veces además, estar al lado de personas con tus mismos miedos e inquietudes te permite banalizar los obstáculos, superar mejor las dificultades e ilusionarte de nuevo.

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Desventajas del coworking

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A pesar de los numerosos beneficios que puede aportar al profesional, este sistema de trabajo no está exento de algunos inconvenientes, que también es bueno que conozcas para sopesar entre unos y otros y decidir con mayor conocimiento.

⇒ Supone un gasto añadido.

Tendrás que adaptar tu economía a una nueva partida de gasto mensual. El coworking no es gratis, de hecho es un modelo de negocio para muchos nuevos empresarios y es, por tanto, su medio de vida, por lo que tendrás que poner en una balanza este hecho para ver si puedes afrontarlo sin perder poder adquisitivo, y para convencerte de que las ventajas que puede aportarte superan con creces la inversión.

A favor de este hecho tengo que decirte que los espacios de coworking ponen a disposición del usuario elementos como impresora, fax, material de oficina, cafetera incluso, y -lo más importante- conexión a internet de alta velocidad, por lo que el gasto finalmente no suele ser tan elevado como se piensa.

⇒ Adiós a la privacidad.

En un espacio de coworking cada uno está en sus propios asuntos, pero esto no aparta del hecho de que tus conversaciones puedan ser seguidas por el resto de usuarios.  Si este hecho te preocupa especialmente deberías plantearte ocupar un despacho privado dentro de una oficina de coworking o seguir trabajando desde tu propia casa.

⇒ Tienes que hacer vida social.

Si eres un “lobo solitario”, el coworking no está, desde luego, pensado para alguien como tú.  Moverte en un entorno colaborativo obliga a mantener conversaciones cotidianas y a relacionarte con otras personas, con las obligaciones de cortesía y socialización que ello conlleva.

⇒ Olvídate del silencio.

En un espacio de coworking la actividad puede llegar a ser frenética y generar el sonido característico de una oficina a pleno rendimiento.  Imagina muchas personas hablando a la vez y escribiendo en el teclado de su portátil, más una ventana abierta con el ruido de fondo de coches y viandantes, teléfonos sonando a la vez…

Tal vez abstraerte de todo eso te sea complicado pues te impida pensar con claridad y centrarte en tu trabajo, por lo que deberás plantearte si es algo que te merece la pena.

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¿Cómo sabré si el coworking es para mí?

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Eso no podré responderlo yo, sino que tendrás que probarlo en carne propia.

Conociendo bien la teoría: qué es, más sus ventajas e inconvenientes, la mejor respuesta a las posibles dudas es pasar a la práctica, corroborando personalmente que se trata de una fórmula adaptada a ti, tu negocio y tus expectativas.

Desde aquí te animo a probarlo. Tal vez no resulte bien a la primera; puede que no encuentres a personas afines a ti en un primer intento, pero eso no significa que no te topes con ellas en otro espacio de coworking y que la experiencia sea completamente fructífera para ti.

Puede que suponga ese pequeño estímulo, o el trampolín que necesitas, para mejorar tu proyecto y consolidarlo. ¿Cómo podrás saberlo si no lo compruebas en persona?

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¿Y cuánto cuesta un espacio de trabajo en una oficina de coworking?

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En esto también tendrás muchas opciones entre las que elegir, ya que podrás optar por un espacio que ocupes de lunes a viernes a jornada completa, o decantarte por utilizarlo solo por unas horas o en días sueltos, y el precio variará en función de cada circunstancia.

Como te comenté antes, basta una búsqueda en internet para dar con un espacio de coworking cercano a ti.

Acércate a los que te vengan mejor, por precio o por distancia a tu casa,  y visita sus instalaciones; pregunta y resuelve dudas, acógete a ofertas de bienvenida (períodos de prueba gratuitos, por ejemplo), charla con otros usuarios y decide entonces si puede convertirse en una opción ideal para ti.

Desde aquí espero haberte ayudado a despejar dudas. Si tienes experiencia en esto del coworking me gustaría que me la contaras. Tienes el espacio de los comentarios para ello; anímate y ayudarás a otras personas a conocer de primera mano cómo se vive y se siente el día a día en una oficina de estas características.

De antemano agradezco tu participación.

Te deseo un feliz día.

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