Diferenciarse es cada vez más difícil en un mundo globalizado repleto de profesionales cualificados y proactivos. Y, aunque la preparación es crucial para forjarse un próspero futuro profesional, cada vez gana más importancia la marca personal como herramienta de posicionamiento en el mundo laboral.

Altamente extendida en nuestro universo 2.0, la marca personal es hoy en día la herramienta fundamental para dar a conocer nuestras habilidades profesionales a las empresas y distinguirnos del resto de personas.

Fue el escritor estadounidense Tom Peters quien en 1997 acuñó el término ‘personal brading’ en un artículo titulado “The Brand Called You” publicado en la revista Fast Company que, con la aparición de los blogs (2000) y las redes sociales (2004), tomó fuerza para terminar convirtiéndose en un ‘must’ para la mayoría de empresas en la actualidad.

¿qué es realmente la marca personal?

Es Jeff Bezos, el fundador y director ejecutivo del conocido Marketplace Amazon, quien ofrece la definición más clásica y popularizada:

“La marca personal es lo que dicen de ti cuando no estás en la sala”

Y como bien deja claro este empresario estadounidense, la marca personal es precisamente lo que la gente percibe del producto más preciado que podemos ofrecer: nosotros mismos.

Podríamos decir entonces que este término hace referencia a las sensaciones, la impresión y, por supuesto, la huella que dejamos en aquellos que desean conocernos por medio de nuestras habilidades, personales y profesionales. Habilidades que bien pueden ser innatas o desarrolladas a lo largo de nuestra vida por medio de nuestras experiencias propias o aprendidas en el ámbito íntimo o profesional.

Pero, a diferencia de lo que muchos pueden pensar. La marca personal es algo que tienes aunque nunca te hayas dedicado a pulirla. Desde el primer post que escribes en Facebook hasta la última reflexión que subes en tu blog, dejas un rastro en Internet que puede ser seguido por cualquiera que desee saber más de ti. Es por eso, que una vez que somos conscientes de esta realidad, es necesario trabajar nuestra imagen en el universo digital para así abrirnos las puertas a las oportunidades que nuestras habilidades nos pueden brindar.

¿Cómo hacerlo?

Lo primero que debemos tener claro a la hora de configurar nuestra propia marca personal es cómo queremos hacerlo. Lo ideal es trazar un plan estratégico y elaborar un análisis DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) sobre nuestro público objetivo (las personas a las que queremos llegar, véase empresas o empleadores), nuestros competidores (profesionales de nuestro mismo sector interesados en puestos similares a los que nos satisfacen a nosotros) y, por último y no menos importante, nosotros mismos.

Es crucial conocer el marco en el que nos movemos y las oportunidades y escollos con los que nos encontraremos, pero el primer paso es conocerse a uno mismo para saber hacia dónde queremos dirigirnos y los factores diferenciadores que podemos ofrecer.

Mostrar una imagen acorde a lo que eres, optimizar tus perfiles sociales y comunicar bien tus habilidades serán añadidos de valor para crear una marca personal óptima.

¿Qué debemos evitar?

Las mentiras, la saturación informativa o una presentación anodina de nuestras habilidades pueden convertirnos en una marca blanca susceptible a ser desechada por empleadores habidos de frescura y dinamización en sus plantillas.

Así mismo, la intromisión de lo personal en nuestras cuentas profesionales online podría suponer un peligro para nuestro prestigio laboral. No te excedas y dedica a cada particularidad su propio espacio.

¿Qué ventajas supone?

Como veníamos diciendo, una marca personal bien trabajada puede ser el principal aval para conseguir el beneplácito de una empresa interesada en nuestros servicios, pero no es el único aliciente que nos puede aportar.

La proyección de una imagen actualizada, duradera y competitiva a nivel profesional, la mayor visibilidad de nuestro perfil, el aumento de la confianza o la reputación, basada en el tiempo y el esfuerzo, se suman a una potencial red de contactos por medio de personas afines, que pueden convertirte en un líder de tu propio sector.

¿Cuáles son las vías para ponerlo en práctica?

En un primer momento, los blogs fueron la forma más codiciada de posicionamiento, y aunque se siguen empleando, requieren una fuerte y mantenida estructura para no ser superado por posibles competidores.

Es precisamente en esta brecha temporal donde las redes sociales han aprovechado para abrirse camino posicionándose como la herramienta ideal para expandir y poner en valor nuestra marca personal.

La conocidísima comunidad social LinkedIN que cada vez aúna a más profesionales y ofertas de trabajo o las posibilidades que ofrecen Twitter o Facebook posicionan a estas herramientas como las favoritas para empleados, empleadores, empresarios y empresas en la búsqueda de posibilidades laborales y muestra de sus habilidades profesionales.

No obstante, y, aunque el nicho online es el más cotizado, la correcta fusión con lo offline permite a los profesionales maximizar sus oportunidades en un mercado sobresaturado. Las reuniones de networking se perfilan así como una interesante posibilidad para conocer a profesionales de sectores relacionados con el nuestro con los que generar relaciones de confianza que, con el debido tiempo, esfuerzo y reciprocidad, pueden adquirir la connotación de hermanamiento por su carácter íntimo y estrecho.